Ahmed Abo Gabal relata lo ocurrido durante la última inmersión de Adam Jacoub

Introducción editorial

En una entrevista exclusiva con Diventures Magazine, el capitán Ahmed Abo Gabal, director técnico del centro de buceo responsable de la salida, relata las últimas horas que precedieron a la muerte del capitán Adam Jacoub durante una inmersión técnica profunda en el mar Rojo.

Abo Gabal, que desempeñó la función de buceador de apoyo durante la inmersión, describe lo que presenció personalmente, así como lo que posteriormente le contó el buceador que acompañaba a Adam bajo el agua.

Nota editorial: Esta entrevista se basa en el testimonio de Ahmed Abo Gabal y en el borrador del informe que preparó para presentarlo ante la Cámara de Buceo y Deportes Acuáticos de Egipto, CDWS. Este relato no representa la conclusión definitiva de ninguna investigación oficial ni establece legalmente la causa de la muerte o la responsabilidad de ninguna de las partes. Los nombres del centro de buceo y del buceador acompañante se han omitido por respeto a la investigación en curso y a la privacidad de las personas implicadas.

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Contexto del incidente

La inmersión tuvo lugar el 18 de julio de 2026 en el punto de buceo Shaab Al-Maallag.

Adam Jacoub realizaba una inmersión técnica profunda acompañado por un buceador técnico cualificado, titular de una certificación PADI Trimix Instructor. Ahmed Abo Gabal tenía asignada la función de buceador de apoyo, con una posición prevista a aproximadamente 45 metros de profundidad.

Los preparativos comenzaron aquella mañana. El equipo entró en el agua aproximadamente a las 14:23, mientras que el último buceador salió del agua alrededor de las 17:30.

¿Qué tipo de inmersión estaba realizando Adam?

Abo Gabal subrayó un punto que considera esencial para comprender el incidente: se trataba de una inmersión técnica independiente entre dos buceadores técnicos cualificados. No era un curso, una sesión de formación ni un examen.

El buceador que acompañaba a Adam no actuaba como alumno o estudiante durante aquella inmersión concreta. Era un compañero de buceo técnico con una cualificación reconocida internacionalmente.

Por este motivo, Abo Gabal rechaza las descripciones que presentan el incidente como ocurrido durante un «curso de buceo técnico» y considera que referirse al otro buceador como «alumno» es inexacto y potencialmente engañoso.

Añadió que Adam colaboraba con el centro como instructor de buceo autónomo y que había preparado personalmente los gases y el equipo necesarios para la inmersión.

Adam y el buceador acompañante también revisaron todo el plan antes de entrar en el agua, incluidos los procedimientos previstos y la función de cada persona implicada.

El plan original de la inmersión

La profundidad máxima planificada era de 130 metros.

Según el informe de Abo Gabal, el plan original incluía:

  • Alcanzar la profundidad prevista en aproximadamente siete minutos.
  • Permanecer en esa profundidad durante unos siete minutos.
  • Iniciar un ascenso gradual mediante paradas previamente calculadas.
  • Encontrarse con el buceador de apoyo a 45 metros, aproximadamente 25 minutos después del inicio de la inmersión.
  • Completar el ascenso y las paradas de descompresión en un tiempo total aproximado de dos horas y media.

Abo Gabal esperó en la profundidad acordada, observando las burbujas que ascendían desde abajo como única indicación disponible del movimiento de los buceadores a mayor profundidad.

Sin embargo, según el informe, el descenso hasta los 130 metros duró aproximadamente 24 minutos, en lugar de los siete minutos previstos. Abo Gabal considera que este retraso fue un elemento importante en la secuencia de acontecimientos posterior.

Posible causa del retraso durante el descenso

Abo Gabal explicó que el buceador acompañante perdió su ordenador de buceo de respaldo al inicio de la inmersión.

Considera que la búsqueda del ordenador, o la necesidad de gestionar su pérdida, pudo contribuir a ralentizar el descenso. La pendiente gradual del punto de buceo, en lugar de una caída vertical directa, también pudo influir.

No obstante, insiste en que esta es únicamente su valoración personal. No se trata de algo que presenciara directamente ni que pueda confirmar de manera concluyente.

Los momentos a 45 metros

Abo Gabal explicó que continuó observando las burbujas, pero el tiempo acordado transcurrió sin que Adam y el buceador acompañante llegaran hasta él.

No podía permanecer indefinidamente a esa profundidad, ya que hacerlo aumentaría sus propias obligaciones de descompresión y también lo pondría en peligro. Por ello, comenzó un ascenso gradual.

Durante el ascenso, se sorprendió al ver aparecer al buceador acompañante solo, solicitando ayuda, a una profundidad aproximada de 37 metros.

Abo Gabal le preguntó dos veces dónde estaba Adam. El buceador respondió que no lo sabía.

El gas disponible para el buceador se había agotado o ya no era suficiente para completar las paradas de descompresión restantes.

Adam Jacoub 05

¿Qué pasó entre Adam y su amigo antes de que se separaran?

Abo Gabal insiste en que no presenció personalmente esta parte del incidente. El buceador acompañante se la relató después de que ambos salieran del agua.

Según el relato del buceador, el problema comenzó durante el ascenso, a una profundidad aproximada de 90 metros.

El buceador vio a Adam manipulando sus cilindros y su equipo, aunque en aquel momento no pudo determinar qué tipo de problema estaba experimentando. Al mismo tiempo, el suministro de gas del propio acompañante se estaba acercando al agotamiento.

Adam le indicó entonces que continuara el ascenso solo.

Momentos después, según únicamente el relato del buceador acompañante, vio a Adam sin un regulador en la boca, acercándose aparentemente para alcanzar el regulador que él estaba utilizando.

El buceador afirmó que creyó que Adam estaba realizando un ejercicio inesperado para poner a prueba su respuesta ante una emergencia o una situación de estrés, aunque la inmersión no formaba parte de ningún curso.

Se alejó y continuó ascendiendo solo desde aproximadamente 90 metros hacia los 60 metros, separándose de Adam en ese momento.

Estos detalles son una versión transmitida a Abo Gabal y no fueron presenciados directamente por él.

Asistencia al buceador después de encontrarlo

Abo Gabal disponía de un cilindro lleno a una presión aproximada de 200 bar, además de unos 70 bar restantes en el cilindro que estaba utilizando.

Esta cantidad no era suficiente para permanecer junto al buceador durante todas las paradas de descompresión restantes.

Abo Gabal explicó que primero comprobó que el buceador estaba consciente y podía comunicarse. Lo aseguró a la línea conectada a la embarcación y le explicó que ascendería para obtener cilindros adicionales antes de regresar.

Abo Gabal completó las paradas de ascenso que le correspondían.

Cuando llegó a la superficie, Adam ya había sido recuperado del agua y el instructor que había permanecido en la embarcación estaba practicándole reanimación cardiopulmonar.

Adam no respondía a los intentos de reanimación.

Las autoridades competentes fueron informadas inmediatamente, y Abo Gabal contactó personalmente con un inspector de la Cámara de Buceo y Deportes Acuáticos para comunicarle la situación.

Regreso al agua

Abo Gabal regresó al agua en menos de cinco minutos, después de recibir dos cilindros llenos.

Llegó hasta el buceador acompañante, que se encontraba entonces a una profundidad aproximada de 20 metros.

El buceador sufría mareos y pérdida de equilibrio, y pidió a Abo Gabal que permaneciera a su lado y lo sujetara físicamente.

También necesitaba peso adicional para mantener su posición, por lo que Abo Gabal le entregó cuatro kilogramos de plomo que llevaba en un bolsillo de reserva.

Después de completar aquella parada, los dos buceadores ascendieron juntos hasta una parada situada entre los diez y los doce metros.

En ese momento, Abo Gabal sintió entumecimiento en los dedos de los pies. Consideró que se debía a que la parte inferior de su traje estaba demasiado ajustada y no a una enfermedad descompresiva.

Cuando sus suministros de gas comenzaron a disminuir de nuevo, confirmó que el buceador continuaba consciente. Después ascendió para recoger más cilindros y cambiarse el traje antes de volver al agua.

El programa de descompresión se completó, incluidas aproximadamente 40 minutos a diez metros y 43 minutos a cinco metros.

El buceador acompañante permaneció consciente y capaz de comunicarse hasta su salida definitiva del agua.

Después de salir del agua

Tras alcanzar la superficie, el buceador acompañante sufría mareos y problemas de equilibrio. También vomitaba cada vez que intentaba comer.

Abo Gabal contactó inmediatamente con el servicio de ambulancias, las autoridades competentes y un médico de la cámara hiperbárica de Makadi.

El buceador fue trasladado a la cámara hiperbárica, donde recibió una sesión de tratamiento de aproximadamente seis horas durante el primer día, seguida de otras dos sesiones.

Según la información recibida posteriormente por Abo Gabal, el estado del buceador mejoró y se encontraba bien.

Indicios iniciales relacionados con los gases y el equipo, incluido el cilindro desaparecido

Según las observaciones iniciales de Abo Gabal, que no constituyen el resultado de una inspección técnica oficial, los cilindros de gas de fondo de Adam que pudieron ser examinados estaban vacíos.

En cuanto a los gases de descompresión, solo se había utilizado una cantidad limitada del cilindro que contenía un 50% de oxígeno, mientras que el cilindro con una mezcla de un 80% de oxígeno permanecía casi lleno.

Abo Gabal también indicó que uno de los cilindros de Adam seguía desaparecido cuando preparó su informe.

Por este motivo, todavía no es posible establecer una imagen completa de la distribución de los gases y de su consumo real antes de recuperar y examinar el cilindro desaparecido, junto con el resto del equipo y los ordenadores de buceo.

Los ordenadores de buceo y el equipo que fueron incautados se encuentran actualmente en poder de las autoridades investigadoras, mientras que uno de los cilindros de Adam continuaba desaparecido cuando Abo Gabal preparó su informe.

El análisis de los datos de profundidad, los tiempos de descenso y ascenso, las tasas de consumo de gas y el estado de todos los cilindros —incluido el desaparecido, cuando sea recuperado— será fundamental para elaborar una reconstrucción técnica más precisa del incidente.

¿Infringió el centro las normas de buceo técnico por no estar registrado como centro técnico especializado?

El material normativo adjunto, publicado por la Cámara de Buceo y Deportes Acuáticos bajo el título Recreational Diving Operator Technical Manager Basic Training, indica que una instalación de buceo recreativo puede acoger actividades ocasionales de buceo técnico, siempre que esté presente un instructor técnico cualificado y se cumplan los requisitos relacionados con las titulaciones, la planificación de la inmersión, los gases, el personal de apoyo, los procedimientos de emergencia y el seguro.

El material exige que el instructor esté certificado por una organización de formación reconocida, como TDI, PADI, IANTD, SSI o NAUI Tec, y que posea una tarjeta profesional expedida por la Cámara.

Extracto del material formativo para responsables técnicos de CDWS sobre actividades ocasionales de buceo técnico en centros de buceo recreativo. Estas páginas ofrecen el contexto normativo, pero no constituyen una resolución oficial sobre este incidente.

También asigna responsabilidades directas a los propios buceadores técnicos, entre ellas preparar, revisar y verificar los planes de inmersión y comprobar las mezclas de gases.

El instructor técnico designado por el proveedor del servicio debe ofrecer supervisión, asesoramiento y apoyo, verificar los procedimientos de seguridad, preparar la documentación y los registros necesarios, y realizar una sesión informativa de seguridad antes de la inmersión.

Por tanto, el hecho de que el centro no estuviera registrado como instalación especializada en buceo técnico no constituye, por sí solo, una prueba de infracción.

Sin embargo, determinar si se cumplieron plenamente todos los requisitos aplicables exige revisar todos los documentos y procedimientos relacionados con la inmersión. Esa decisión corresponde a la Cámara de Buceo y Deportes Acuáticos y a las autoridades investigadoras.

El material también indica que una cualificación de TMX Instructor, o equivalente, cubre actividades hasta una profundidad de 100 metros de agua de mar.

Esto no significa que la Cámara apruebe o autorice las inmersiones a 130 metros. El documento adjunto señala que no recomienda ni respalda las inmersiones que superan los límites especificados y que la responsabilidad de dichas actividades recae sobre los participantes y el director técnico, de acuerdo con el texto presentado.

La importancia del papel del buceador de apoyo

Abo Gabal dijo que, al principio, Adam no quería que participara ningún buzo de apoyo, pero que él insistió en hacerlo.

En su valoración personal sobre la importancia del papel del buceador de apoyo, Abo Gabal dijo que cree que su intervención fue clave para ayudar al buceador que le acompañaba a completar sus paradas de descompresión.

Y añadió:

«Si yo no hubiera estado allí, podríamos haber tenido dos muertos en lugar de uno». te informo

Esta es la opinión personal de Abo Gabal y no una conclusión emitida por las autoridades encargadas de la investigación.

También dijo que se informó a las autoridades competentes justo después del incidente y que se pusieron en marcha los procedimientos de seguridad, rescate y evacuación disponibles.

La valoración inicial de Abo Gabal sobre el incidente

Abo Gabal cree que el retraso considerable a la hora de alcanzar la profundidad prevista fue un factor importante en lo que pasó después.

El descenso duró 24 minutos en lugar de los siete minutos previstos, lo que, en su opinión, podría haber afectado al plan de gases, a los tiempos y al programa de descompresión.

Sin embargo, reconoce que esto sigue siendo una valoración personal preliminar y que no se puede considerar la causa definitiva de la muerte hasta que se hayan analizado a fondo los ordenadores de buceo y el equipo recuperado, se haya recuperado y examinado la botella que falta, se haya entrevistado a todas las partes y se hayan publicado los informes médicos y técnicos oficiales.

¿Qué es lo que aún no se sabe?

Aún quedan varias preguntas importantes sin respuesta, a la espera de los resultados de la investigación:

  • La causa médica directa de la muerte de Adam.
  • La secuencia completa de lo que pasó entre los 130 y los 90 metros.
  • El estado de las botellas y las reservas de gas de Adam durante el ascenso, cómo se fueron consumiendo y por qué algunas mezclas de descompresión quedaron sin usar, según las observaciones iniciales.
  • La ubicación del cilindro desaparecido, la mezcla que contenía, su presión y estado en el momento de su recuperación, y su posible relevancia para reconstruir lo ocurrido. te informo
  • Los datos de los ordenadores de buceo y las velocidades de descenso y ascenso.
  • Las cantidades exactas de gas antes y después de la inmersión.
  • El efecto, si lo hay, de perder el ordenador de buceo de reserva en el plan de descenso original.
  • Si se habían completado toda la documentación y los trámites necesarios para este tipo de inmersión.

Hasta que concluyan las investigaciones técnicas y médicas, el relato de Ahmed Abo Gabal sigue siendo el testimonio de alguien que participó directamente en el plan de apoyo y rescate. No es la explicación definitiva del incidente.

La revista Diventures actualizará este reportaje en cuanto haya información oficial verificada o datos confirmados.

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Que Adam Jacoub descanse en paz. También le deseamos una pronta recuperación al buceador que le acompañaba, y la revista Diventures quiere expresar su más sentido pésame a la familia y amigos de Adam en todo el mundo.

Mohsen Nabil
Chief Editor at Diventures Magazine |  + posts

Mohsen Nabil es el fundador y redactor jefe de la revista Diventures. Ingeniero mecánico e instructor de buceo con base en el Mar Rojo, escribe sobre seguridad en el buceo, conservación marina, exploración submarina y avances en la industria mundial del buceo. A través de la revista Diventures, trabaja para conectar a buceadores, científicos y defensores de los océanos, promoviendo al mismo tiempo el buceo responsable y la protección de los océanos.

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