Las imágenes subacuáticas de un viajero solitario en Hurghada, Egipto, han suscitado un debate más amplio sobre las normas de seguridad en el sector del submarinismo de la ciudad turística del Mar Rojo, después de que el vídeo -que muestra un supuesto contacto físico inapropiado por parte de un instructor de submarinismo- acumulara más de 30.000 visitas a los pocos días de su publicación en Internet.
Rasha Mediene, que estaba realizando un curso de buceo Open Water en Hurghada, publicó el vídeo en su cuenta de Instagram (@roam.with.rasha) el 9 de marzo de 2026. En la grabación se ve a un instructor tocándole el cuerpo repetidamente durante una sesión subacuática. Se puede ver a Mediene apartando la mano del instructor en múltiples ocasiones.
Hurghada es uno de los destinos de buceo recreativo más populares del mundo, que atrae a decenas de miles de turistas cada año al Mar Rojo. La ciudad cuenta con una amplia red de escuelas de buceo e instructores titulados, y el incidente ha suscitado preguntas sobre la supervisión, la rendición de cuentas y la especial vulnerabilidad a la que se enfrentan los viajeros en solitario -especialmente las mujeres- cuando emprenden actividades de aventura en el extranjero.
Lo que muestra el vídeo
Las imágenes, grabadas durante una inmersión de entrenamiento, muestran a Mediene practicando habilidades básicas bajo el agua mientras el instructor la guía. Durante la sesión, el instructor mantiene repetidos contactos físicos con su cuerpo. Mediene dijo que los tocamientos no guardaban relación con los procedimientos de seguridad ni con la técnica de instrucción habitual, y en el vídeo se ve cómo ella cambia activamente la posición de las manos de él para detener el contacto.
En el post que acompañaba al vídeo, Mediene escribió que el entorno subacuático crea un importante desequilibrio de poder entre instructor y alumno. Señaló que los principiantes, poco familiarizados con lo que constituye una orientación normal de buceo, pueden sentirse incapaces de oponerse, sobre todo cuando dependen de su instructor para su seguridad.
Fue directa en su mensaje a los demás viajeros: «Puedes apartar a alguien. Puedes mover sus manos. Puedes poner fin a la inmersión».
En un vídeo de seguimiento, Mediene dijo que el comportamiento del instructor le había parecido inusual desde el principio de la clase. Nombró públicamente al individuo y aconsejó a otros que no reservaran sesiones con él. Al mismo tiempo, tuvo cuidado de distinguir entre las acciones de un instructor y la comunidad de submarinistas de Hurghada en general, afirmando que en la zona trabajan muchos operadores profesionales y reputados, y animando a los viajeros a investigar a fondo la escuela de submarinismo que elijan antes de reservar.
Los buceadores profesionales cuestionan la conducta
El vídeo suscitó respuestas de varios instructores de submarinismo cualificados, cuyas valoraciones añadieron peso profesional al relato de Mediene.
Un instructor explicó que el contacto físico durante una clase de buceo a veces es necesario, pero tiene un alcance estrictamente limitado. El contacto permisible suele implicar el equipo del alumno -sujetar las correas del chaleco, la botella o las anillas del aparejo- y sólo cuando el alumno muestra signos de angustia, pánico o corre el riesgo de ascender demasiado rápido. El instructor observó que, dado que Mediene parecía tranquilo y en control durante toda la filmación, el contacto mostrado en el vídeo quedaba fuera de esos parámetros aceptados.
Un segundo profesional del buceo hizo hincapié en que la instrucción responsable empieza antes de entrar en el agua. Una sesión informativa adecuada previa a la inmersión debe explicar claramente al alumno qué asistencia física podría recibir durante la sesión y en qué circunstancias. Esta transparencia, dijeron, es parte habitual de la formación profesional de buceo y ayuda a establecer la confianza entre instructor y alumno. La ausencia de tal sesión informativa, o un contacto que vaya más allá de lo discutido, representaría una desviación de la práctica establecida.
Ambos instructores instaron a Mediene a presentar una queja formal, al igual que hicieron otros profesionales del buceo en la sección de comentarios.
PADI responde y pide un informe formal
La cuenta en las redes sociales de PADI TV -vinculada a la Asociación Profesional de Instructores de Buceo, la mayor organización mundial de formación y afiliación de buceo recreativo- respondió directamente a la publicación de Mediene. La cuenta la dirigió al equipo de Gestión de Calidad de PADI y la animó a presentar un informe formal para que el incidente pudiera revisarse adecuadamente.
PADI gestiona un proceso de quejas y normas a través del cual se puede investigar la conducta de los instructores afiliados. Si se comprueban, las infracciones de las normas PADI pueden dar lugar a sanciones que pueden incluir la revocación de la certificación del instructor.
Reacción más amplia y problemas de seguridad
La publicación suscitó numerosos comentarios del público, y muchos espectadores -sobre todo mujeres- compartieron sus propias experiencias de acoso durante viajes y actividades al aire libre. Varios comentaristas se mostraron incómodos al ver las imágenes, mientras que otros elogiaron a Mediene por publicarlas a pesar de la exposición personal que suponían.
Un tema recurrente en las respuestas fue la dificultad de identificar comportamientos inadecuados en entornos técnicos o desconocidos. Los viajeros en solitario, que carecen de la red de apoyo de un grupo y pueden estar menos familiarizados con las normas locales o los estándares del sector, suelen encontrarse en una posición más vulnerable cuando algo va mal.
Mediene dijo que su principal motivación para publicar el vídeo era informar a otros principiantes -sobre todo mujeres que viajan solas- que pudieran no saber qué esperar de una clase de buceo legítima. Afirmó que la instrucción profesional debe definirse por el respeto, la seguridad y la concentración en el aprendizaje, y que los turistas tienen todo el derecho a exigir a sus instructores que cumplan esas normas.
«Las viajeras solas merecen sentirse seguras en todas partes, incluso bajo el agua», escribió.
Nota editorial
Este artículo informa sobre un vídeo que ha circulado ampliamente por las redes sociales. Las afirmaciones mencionadas son alegaciones realizadas por la persona que publicó el vídeo en Internet. En el momento de la publicación, no se han confirmado públicamente los resultados oficiales de la investigación. La revista Diventures fomenta el debate respetuoso y apoya los más altos estándares profesionales en la industria del buceo.
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